lunes, 1 de julio de 2013

56. La "necesidad" de las montañas y las pirámides.

(Gentes masai con su montaña sagrada al fondo, el Kilimanjaro)

La "necesidad" de las montañas ha hecho que algunos pueblos que han habitado en zonas llanas hayan creado estructuras que las imitan, llamadas pirámides.
Las pirámides son un intento de imitar a la naturaleza.
Pero la mayor parte de las veces, los creadores de las pirámides no sabían de dónde surgía su impulso.
Por eso, generalmente las construyeron pensando que lo hacían por otras razones cuando, en realidad, sólo estaban intentando "poner" en su paisaje cotidiano algo similar a las montañas,
porque en lo más profundo de su ser anhelaban ser "hilados", vivir el trenzado continuo que las montañas hacen con los hilos de la Telaraña del Mundo.

Actualmente, la mayor parte de las pirámides están tan impregnadas de las intenciones, emociones e historias de los seres que las construyeron, vivieron o incluso sufrieron, que no "sirven" a La Tierra.
No como las montañas.
El  brazo ortopédico de un muerto no es como el brazo de un ser vivo.
Puede ser útil, pero no es parte de lo vivo.
A través de la materia de las pirámides no habla con nitidez La Tierra, sino una parte muy pequeña de la humanidad (aquellos pueblos que las construyeron)
Claro que casi nadie va a las pirámides queriendo escuchar a la Tierra, sino que, como mucho, buscan un contacto "espiritual". ¡Como si pudieran separarse Tierra y Espíritu!

Sabemos que estas palabras no gustarán a muchos devotos de las pirámides, pero las cosas son lo que son.
Creer que una pirámide, por sagrada que haya sido para algunas personas, es como la Piel de la Tierra, es como creer que una dentadura postiza guardada en un armario tiene la misma consciencia y poder que la boca de un ser vivo.
Por el amor de Dios, ¡desprendéos ya de los ajuares de los muertos!
Son lo que son. Interesantes para entrar en contacto con su viejo mundo y creencias, pero no para vivir lo Vivo, la Naturaleza Eterna y cambiante de las cosas.

Los arqueólogos son más sabios que muchos buscadores espirituales: van a las pirámides para conocer el pasado, no pretendiendo conectar con el presente.
Aunque algunas pirámides hayan sido concebidas como instrumentos para "conectar" con lo divino, y aunque a veces parezca que "funcionen", no son nada comparadas con las montañas vivas.
¿O preferís un ojo de cristal a uno vivo?
¡No se necesitan las pirámides para "conectar", y mucho menos si ya vivís en lugares con montañas!
(Incluso si no tenéis montañas cercas, es posible "conectar" perfectamente con lo divino ayudado por otros elementos de la naturaleza, pues ésta, en su estado salvaje, es perfecta)

Quien prefiera la naturaleza, se integrará con ella,
y entonces no necesitará más ortopedias.
Su cuerpo de energía se fundirá con las montañas, con los ríos, con los lagos, con las selvas y bosques, con los desiertos...y será un cuerpo rico, completo.
No tendrá más sentido construir o comprar "fuentes de mentira" para instalar en la salita de estar, imitaciones del mundo natural que sólo pueden consolar al que carece (de manera abrumadora) de naturaleza salvaje a su alrededor.

No estamos diciendo, pues, que nada de lo que "imita" sea "malo".
Estamos diciendo que si podéis elegir, elegid lo vivo, lo auténtico.
Seréis más libres así, (no necesitaréis "comprar", ni viajar muy lejos, o a países exóticos, para "conectar")
Pero, sobretodo, os habréis integrado más con la Tierra.
Con la Materia que, en definitiva, sois.
Y, en última instancia, con el Sagrado Espíritu (su otra naturaleza)

El conocimiento de los seres que vivieron antes que vosotros es útil,
pero es muy distinto al conocimiento de La Naturaleza, o a la voz de la Tierra, la voz de las Montañas, la voz de la materia-espiritual.

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